La Insulina es vida:

En 1889, se descubre la relación entre páncreas y diabetes. En 1921 los canadienses Banting y Best aíslan la insulina y la utilizan para tratar a perros diabéticos a los que previamente se les había extraído el páncreas (la perra Marjorie). En Enero de 1922, Leonard Thompson, diabético de 14 años en fase terminal, se convierte en el primer humano que recibe insulina, sobreviviendo 13 años más.

La primera insulina retardada comercializada fue la insulina de zinc protamina. A partir de ésta en 1946 se sintetizó la insulina Neutra Protamina Hagedorn (NPH o isófana). En los años 80, se obtiene insulina con la misma secuencia que la humana. A finales de esta misma década, se obtiene insulina humana que es la empleada en la actualidad. A mediados de los 90, se comercializaron los análogos de insulina humana con efecto ultrarápido (lispro y aspart). En el año 2000 el último avance en la insulinoterapia actual ha sido la aparición del primer análogo de insulina humana basal de acción constante durante 24 horas (glargina), disponible en España desde Diciembre de 2003, que "imita" de forma muy estrecha al perfil de secreción fisiológica de insulina basal en sujetos sanos. Finalmente, en la actualidad, se están investigando vías de administración de insulina alternativas a la parenteral, como la inhalada.