Examen de los pies:

Examinar los pies a diario.
Con luz y ayudado de espejo y/o lupa, buscando arañazos, grietas, ampollas, durezas en las plantas, callosidades, heridas o úlceras, uñas encarnadas o zonas con cambios de coloración, especialmente entre los dedos y en las plantas.
Para calentar los pies usar calcetines, medias (en tejidos naturales y cambio diario) y calzado. No agua caliente, ni aparatos eléctricos o fuentes de calor directas (riesgo de quemaduras, cuando existe pérdida de sensibilidad).