El Comedor escolar:

Está desaconsejado en niños pequeños que no pueden ser autónomos y por lo tanto, no controlan su diabetes.
El colegio debe enviar los menús a la familia, quien podrá valorar con el equipo de diabetes si se adapta o no a las necesidades del niño y sugerir variaciones dentro del límite establecido.
Solicitar a todos los responsables del colegio el respeto de los horarios y alimentación del niño por encima de las exigencias de las actividades educativas.
Si existen alteraciones horarias que no se pueden evitar, corregir con las medidas oportunas, por ejemplo, si se retrasa la salida, tomar una pequeña porción de alimento. Bajo ningún concepto, dejará de comer por el alto riesgo de hipoglucemia. El niño debe estar supervisado por un adulto que garantice el consumo de los Hidratos de Carbono en cada comida.
Es recomendable entregar toda la información por escrito a los cuidadores del comedor: horario y número de tomas diarias, contenidos de las mismas, qué hacer...