<#SL_CAPTURA> |
| inspeccion diaria de los pies: Cada día, tras el lavado, hay que examinar cuidadosamente los pies. Su objetivo es la detección precoz de lesiones como: eritemas, descamaciones, callosidades, fisuras, grietas, rozaduras, ampollas, uñeros, manchas en la piel, lesiones entre los dedos (hongos), heridas etc.; para tratarlas nada más aparecer, ya que pueden ser el inicio de lesiones más graves. Se inspeccionará todo el pie, prestando especial atención a las siguientes zonas: alrededor de las uñas, entre los dedos, planta y dorso del pie y zonas de presión. El examen de los pies se debe hacer en posición cómoda, con buena luz natural o eléctrica y ayudándose de un espejo o lupa si es necesario. Si existen problemas de visión o de flexión, hay que pedir a otra persona que realice esta inspección. Para que una persona pueda observarse el pie, requiere una posición determinada, la distancia entre los ojos y la zona metatarsiana ha de ser igual o menor a 65 cm. En algunas personas, también puede ser útil que aprovechen esta inspección para observar la existencia de signos y/o síntomas de vasculopatía y/o neuropatía. Se sospecha la existencia de un trastorno neuropático (lo más frecuente), cuando el pie del diabético es eritematoso, caliente, seco y con pulsos saltones. Sospecharemos la existencia de un trastorno isquémico ante un pie frío, con trastornos tróficos, ausencia de pulsos y signos de claudicación Hay que tener un especial cuidado con las callosidades; siempre tienen una causa: una forma incorrecta de pisar, zapatos con alguna protuberancia, rozamiento entre los dedos... Si aparecen, nunca utilizar objetos cortantes (hojas de afeitar, tijeras, limas...) para quitarlo, ya que puede acabar con un corte en la piel que puede infectarse, ni tampoco utilizar productos anticallicidas. Los anticallicidas son productos cáusticos, que queman. Estos generalmente están hechos, de ácido salicílico. Se han observado verdaderas quemaduras alrededor del callo con infecciones importantes. Lo correcto es lavarse, secarse, ponerse crema hidratante y acudir al podólogo. |