Introducción

La administración de fármacos y fluidos por vía IV es frecuente en el ámbito hospitalario. Un gran número de pacientes reciben este tipo de terapia.

Algunos fármacos tan solo se pueden administrar por esta vía y en determinadas ocasiones, es la mejor manera de garantizar la biodisponibilidad completa del fármaco (pediatría, postoperados…).

En algunas situaciones, como en anestesiología y en casos de urgencia vital, ésta es la vía ideal para la administración de fármacos, ya que es la forma más rápida de obtener la iniciación de la acción terapéutica y de controlar su continuidad y su finalización.

Como consecuencia de los avances en la técnica de administración de fármacos, y en concreto con el perfeccionamiento de las bombas de infusión, se han hecho posibles terapias IV de gran eficacia, precisión y comodidad en tratamientos específicos y de larga duración.

Gracias a estos avances, hoy en día es posible aplicar de manera fiable y en régimen ambulatorio, tratamientos IV que no hace mucho, hubieran requerido la hospitalización del paciente.

Los enfermeros debemos tener los conocimientos necesarios sobre las distintas técnicas de implantación de catéteres, lo que conlleva saber cuales son los riesgos asociados para hacer su valoración.

Este conocimiento será primordial para que los enfermeros decidamos de la forma más rápida y acertada, cuál es la actuación idónea a seguir tanto si ésta la tengamos que ejecutar personalmente o consideremos que debe ser propuesta y sometida al criterio de un equipo multidisciplinar.

En todo caso, cualquier actuación contemplará no sólo el aspecto técnico-médico sino también las características del paciente, tales como su estado de salud y emocional, ambiente familiar…procurando que la adecuación de ambos aspectos consiga el efecto terapéutico más positivo que es a la postre el objetivo final perseguido.

Los protocolos además de procurar mayor satisfacción y confianza, ayudan a garantizar la calidad de la atención de los servicios, que se traduce en: mayor unificación de criterios, más responsabilidad y autonomía en el trabajo, disminución de las complicaciones, reducción del coste de atención de salud y finalmente, en determinados casos, servirá de soporte legal.

Es importante tener en cuenta las posibles complicaciones que pueden surgir tras la terapia IV. De ahí la trascendencia de los protocolos que permitirán unificar criterios durante todo el proceso.

En el trabajo que se desarrolla a continuación, se dan a conocer los principios básicos de una buena terapia IV.

Por otra parte los enfermeros somos, por nuestra actividad, los más afectados por los accidentes ocupacionales con material biológico produciéndose el problema de los contagios de patógenos de transmisión parenteral: VHB, VHC, VIH., tal como indica J.A. Forcada en su libro “Guia de prevención de Riesgos Biológicos para profesionales de enfermería”.

La protección de la salud es el objetivo prioritario de cualquier institución sanitaria, por ello hemos añadido un apartado de prevención de Riesgos Biológicos en cada procedimiento para evitar en lo posible la situación de riesgo.