Complicaciones derivadas de la terapia intravenosa

Tal como hemos referido anteriormente, la mayor parte de los pacientes ingresados en un centro hospitalario requieren tratamiento intravenoso. Tras dicha terapia, pueden surgir complicaciones.

Su aparición depende de muchos factores:

  1. El tipo de catéter empleado:
    1. Los catéteres cortos suelen dar complicaciones las primeras 48-72 horas tras su inserción, especialmente cuando se emplean fármacos irritantes.
    2. Los catéteres largos tienen mayor riesgo de infección, tromboflebitis y, en general, complicaciones más graves.
  2. También influye el ritmo de la perfusión, el tipo de medicamento administrado, la punción de la vena, una mala técnica aséptica, etc.
  3. La enfermera desempeña un papel fundamental en la prevención y detección precoz de cualquier complicación que pueda presentarse. Para ello, debe conocer los principios básicos de una buena terapéutica intravenosa.

Las complicaciones derivadas de la inserción y permanencia de los catéteres venosos son:
  1. Extravasación.
  2. Flebitis.
  3. Trombosis.
  4. Obstrucción.
  5. Hematoma.
  6. Espasmo venoso.
  7. Sobrecarga circulatoria.
  8. Embolia gaseosa.
  9. Infección local.
  10. Shock por velocidad.
  11. Corte accidental de la cánula.
  12. Neumotórax.
  13. Hemotórax , Quilotórax e Hidrotórax.

De todas ellas, las que nos encontramos con más frecuencia y como consecuencia de la cateterización venosa periférica son:

En el caso de la cateterización de vías centrales, las más frecuentes son:

Extravasación o infiltración

Es la salida del líquido que se está perfundiendo desde la vena a los tejidos circundantes; debido a que se pincha la pared venosa, la cánula se desliza fuera de ella o la vena es quebradiza.

Los catéteres rígidos de acero tienen más probabilidad de causar infiltración que los de plástico flexible (silicona, poliuretano y teflón). En ambos casos, el riesgo de extravasación aumenta cuando la zona de inserción está próxima a una articulación, donde existe una gran movilidad.

Signos y síntomas

  1. Inflamación: Se produce como consecuencia de la extravasación de líquido en la zona de venopunción. En un principio, la extravasación se produce por delante de la zona de perfusión. Pero con el tiempo, si no se detecta, puede llegar a extenderse de forma preocupante y ocupar una zona muy amplia.
  2. El grado de inflamación depende de la velocidad con la que el líquido llegue a los tejidos.
  3. Dolor o sensación de quemazón local:El tipo de líquido repercute en la intensidad del dolor que presenta el paciente. Los líquidos hipertónicos o con PH ácido o alcalino son mucho más irritantes que los líquidos isotónicos.
  4. Tirantez en la zona de punción: Cuando el líquido ha pasado al tejido subcutáneo. El espacio intersticial tiene una gran capacidad para distendirse con el líquido extravasado.
  5. Palidez y frialdad de la piel.
  6. Disminución del flujo de la perfusión.
  7. Limitación de la movilidad.

Objetivos

Detectar precozmente cualquier signo de extravasación y actuar con rapidez.

Actuación de enfermería

  1. Parar la perfusión y aspirar la máxima cantidad de solución extravasada, actuando con rapidez.
  2. Buscar antídoto si lo hubiera.
  3. Retirar la vía.
  4. Elevar la extremidad para disminuir la inflamación y, si el líquido extravasado ha sido abundante, vendaje compresivo para favorecer su reabsorción, excepto si se están administrando medicamentos vesicantes.
  5. Anotar en la hoja de enfermería el tipo de medicamento y la técnica empleada.
  6. Si hay que canalizar otra vía, siempre por encima de la zona extravasada y, si es posible, en el miembro contrario.