Esta recomendaciones están diseñadas para reducir las complicaciones infecciosas asociadas al uso de catéter intravascular. Las recomendaciones tienen que ser consideradas desde la perspectiva de la experiencia de la institución en materia de infecciones relacionadas con catéteres, los antecedentes de otras complicaciones adversas relacionadas con los catéteres (por ejemplo, trombosis, hemorragia, y neumotórax) y la disponibilidad de personal competente para la colocación de dispositivos intravasculares.
Las recomendaciones se aplican 1) al uso de catéteres intravasculares en general; 2) a dispositivos específicos; y 3) a circunstancias especiales (es decir, dispositivos intravasculares usados en pacientes pediátricos y uso de CVC para la nutrición parenteral y el acceso de hemodiálisis). Asimismo se proporcionan recomendaciones sobre la frecuencia de sustitución de los catéteres, apósitos, sets de administración y fluidos (Anexo B).
Como en las recomendaciones anteriores editadas por el CDC y HICPAC, cada recomendación está clasificada en función de los datos científicos existentes, del razonamiento teórico, de la aplicabilidad y del impacto económico. El sistema CDC/HICPAC para la clasificación de las recomendaciones es el siguiente:
Categoría IA. Fuertemente recomendado para la implantación y ampliamente demostrado por estudios experimentales, clínicos o epidemiológicos bien diseñados.
Categoría IB. Fuertemente recomendado para la implantación y soportado por algunos estudios experimentales, clínicos o epidemiológicos, así como por un sólido razonamiento teórico.
Categoría IC. Requerido por las reglamentaciones, normas o estándares estatales o federales.
Categoría II. Sugerido para la implantación y soportado por estudios sugestivos clínicos o epidemiológicos, o por algún razonamiento teórico.
Sin recomendación. Representa un punto controvertido, en el que no existe prueba suficiente ni consenso en cuanto a la eficacia.
Evaluar el sitio de inserción del catéter diariamente, mediante palpación a través del apósito con el fin de averiguar la sensibilidad, o mediante inspección si se utiliza un apósito transparente. Los apósitos de gasa y opacos no se deberían quitar hasta que el paciente presente signos clínicos de infección. Si el paciente presenta una sensibilidad local u otros signos de posible CRBSI, se deberá quitar el apósito opaco para efectuar una inspección visual del sitio. Categoría II
Quitar el catéter venoso periférico si el paciente desarrolla signos de flebitis (por ejemplo, calor, sensibilidad, eritema y cordón venoso palpable), infección o mal funcionamiento del catéter (66). Categoría IB
En los adultos, reemplazar los catéteres venosos periféricos cortos al menos cada 72—96 horas para evitar los riesgos de flebitis. Si los sitios de acceso venoso son limitados, y no hay evidencia de flebitis o infección, los catéteres venosos periféricos podrán permanecer en el mismo sitio durante periodos más largos, sin embargo el paciente y los sitios de inserción tendrán que ser estrechamente vigilados (66,128,246). Categoría IB
No cambiar de forma rutinaria los catéteres Midline para reducir los riesgos de infección (131). Categoría IB
En los pacientes pediátricos, dejar los catéteres venosos periféricos en su sitio hasta que la terapia IV no esté finalizada, a no ser que se produzcan complicaciones (es decir, flebitis e infiltración) (174,175,222,223). Categoría IB
*Los sets de administración incluyen el área comprendida entre la punta de la tubería que entra en el contenedor de fluido y el terminal del dispositivo de acceso vascular. No obstante, una corta extensión del tubo puede conectarse al catéter, y considerarse como una porción del catéter para facilitar la técnica aséptica cuando se cambian los sets de administración.