A veces, la pérdida del trabajo puede ser una catástrofe que da inicio a una serie de emociones como conmoción, confusión, enojo, estrés, depresión... En este caso, el objetivo es conseguir ver dicha situación como un cambio positivo en la vida. En el futuro, hágase cargo personalmente de su propia vida y no espere que los otros le cambien el curso de la misma, ya sea destruyendo o creando oportunidades para usted.